¿Qué es rizomáquina?

Hacia una filosofía digital

Rizomáquina nace como un proyecto filosófico y satírico enmarcado en el ámbito de la filosofía y la tecnología. De modo más concreto, este sitio web se centra en varias reflexiones acerca del mundo digital, incluyendo asuntos políticos, ontológicos, psíquicos y estéticos. El título nace de la fusión de las palabras “rizoma” y “máquina”, en clara referencia al aparato conceptual que desarrollaron Deleuze y Guattari en los dos tomos de Capitalismo y esquizofrenia: «El Antiedipo» (1972) y «Mil mesetas» (1980).

¿Qué es la filosofía de la tecnología? Podría decirse que es el más joven de los ámbitos filosóficos, y también el que más debería preocuparnos a día de hoy por razones obvias, pues vivimos inmersos en él. A lo largo de toda la historia, la filosofía de la tecnología fue una disciplina marginal dentro la filosofía de la ciencia, o bien un tema menor dentro de la ética. Pero el transcurso del siglo XX se encargó de recordarnos –con bombas, fábricas y pantallas– que lo técnico no es un apéndice del conocimiento científico, sino un modo de transformar y habitar el mundo por parte de los seres humanos.

Aunque existen algunos autores que ya apuntaban en este sentido hacia finales del Siglo XIX –como Erns Kapp o Alfred Espinas– es en el siglo XX cuando podemos hablar de lo que serían los textos fundacionales de este nuevo saber, que realmente fueron conferencias: «Meditación de la técnica» de José Ortega y Gasset (1939), y «La pregunta por la técnica» de Martin Heidegger (1954). A partir de este momento, fueron apareciendo cada vez más reflexiones sobre la tecnología, siendo centrales los sistemas filosóficos desarrollados por Gilbert Simondon –autor clave en filosofía de la tecnología y gran inspirador de Deleuze– y Bernard Stiegler.

Fue este último, Bernard Stiegler, quien siguiendo los pasos de Simondon se adentró más explícitamente en la técnica digital. Y junto a él, ya en el acelerado y tecnológico siglo XXI, aparece la figura de Yuk Hui –ingeniero informático y catedrático de filosofía en la Universidad Erasmo de Róterdam– a quien Stiegler dirigió su tesis doctoral. Yuk Hui enfoca sus reflexiones en el pensamiento digital, y ha escrito lo que posiblemente ya sea un clásico en el futuro: «Sobre la existencia de los objetos digitales» (2016). Teniendo en cuenta la multitud de pensadores que están proliferando en el ámbito digital, y dado que autores como Byung-Chul Han –con su crítica de lo digital y su creciente reconocimiento mundial– se han convertido en referentes indiscutibles, quizá ya podamos apuntar hacia un nuevo ámbito cada vez más autónomo y necesario: la filosofía digital.

Marco teórico y referencias

Como decíamos, Rizomáquina se mueve en el ámbito de la filosofía digital, metiéndose directamente en lo político, lo ontológico, lo psíquico, lo estético, y realmente en todo aquello que sea tocado por la digitalización. Las referencias y el marco teórico podrán ser muy amplios, pero figuras como Gilles Deleuze, Michel Foucault, Gilbert Simondon, Bernard Stiegler, Yuk Hui, Franco Berardi, Byung-Chul Han o Maurizio Ferraris, serán algunos de los pensadores que estarán orbitando alrededor de todas las reflexiones.

En este sentido, si hubiera que elegir algunos textos iniciales que funcionen como nodos, seguramente estarían los siguientes dentro de la red:

Sobre el uso de la IA y las referencias

En un primer momento, me gustaría aclarar que el sistema que se sigue para citar las referencias es algo un poco personalizado. En cierto modo se sigue el sistema de citación APA, con una leve diferencia: se añadirá siempre el año de publicación original de la obra y no el de la edición. Esto se hace así porque creo que es importante situar el año original en el que un autor específico expresó una idea concreta.

Todas las referencias citadas en los Microensayos se extraen a partir de una lectura atenta de todos los textos originales, tomando notas y destacando aquellos puntos que resultan centrales para articularlos hacia una dirección concreta. La IA forma parte del proceso de investigación como cualquier otra herramienta: suelo utilizarla como medio de consulta para explorar distintas perspectivas, aclarar conceptos y tratar de llevarlos más allá. Aunque también es cierto que siempre se necesita la revisión humana para detectar incoherencias y posibles contradicciones, algo que sucede bastante a menudo.

Además, la mayoría de las veces el contenido que se genera se siente un tanto uniforme y vacío, pues no logra detectar lo verdaderamente importante entre una palabra y la siguiente. Quizá esto tenga que ver con que la intencionalidad y el conocimiento intuitivo son aspectos que, a día de hoy, la IA es incapaz de desarrollar, y no estoy muy seguro de que pueda alcanzarlos en algún momento.

En cualquier caso, todas las articulaciones, reflexiones y argumentaciones se desarrollan siempre de forma humana, desde una inteligencia sentiente —por decirlo con Zubiri—, ya que es lo único que realmente puede tener algún sentido. Si seguimos con esta idea, la inteligencia artificial sería una especie de inteligencia recursiva que no tiene contacto directo con la realidad, y es siempre desde esta perspectiva desde donde considero los textos que pueda generar sobre un tema cualquiera.

Respecto a las Hot News!, la cosa ya cambia un poco más. Si bien todas las ideas y la mayoría de las frases de cada noticia son de cosecha propia, la IA es ampliamente utilizada para ayudarme en la redacción y desarrollo de los artículos. Con esto se podrá generar más contenido y más rápido. En este punto, me gustaría destacar la IA como herramienta política de modo que puede utilizarse y dirigirse contra sus propios creadores y administradores. Máquina de guerra. Es posible que a alguien le pueda parecer contradictorio este punto, pero en cualquier caso me gustaría invocar aquella frase que expresaba Deleuze respecto a las sociedades de control: «No hay lugar para el temor ni para la esperanza, sólo cabe buscar nuevas armas».

Dicho todo esto, quizá sea interesante abrir un debate sobre el uso de la IA en la educación y el aprendizaje. Seguro que habría muchos puntos que abordar pero, en resumen, lo que aquí se defiende es un uso que fomente y amplíe las capacidades cognitivas de los seres humanos, y nunca como una especie de externalización del pensamiento que necesariamente devendría en un creciente deterioro cognitivo. Es importante marcar límites y empezar a trazar caminos positivos en este sentido. Si quieres debatir cualquier cuestión al respecto, estaré encantado de recibir críticas y propuestas en mariorizomaquina@gmail.com

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