Mientras el sujeto se exhibe y la Gestell digital lo convierte todo en dato… el yo se descompone y el inconsciente va quedando desocultado. Es así como se puede trazar el mejor camino para llegar a la crisis de la representación y a la aniquilación definitiva del sujeto a nivel jurídico, psíquico e incluso ontológico.
¿Y si tus emociones fueran sólo combustible para el algoritmo? Byung-Chul Han lo tiene claro: lo digital es un medio del afecto. Pero lo que viraliza no es la empatía sino la descarga del inconsciente: indignación que arde en dos horas, risas que se olvidan al deslizar el dedo. El sentimiento auténtico, el que permanece, no tiene ninguna cabida en el feed. La red te conecta a través de descargas eruptivas donde al final lo único que permanece es una sensación de vacío.
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