El profeta de la huida atrapado en el agujero de su propia dona
El filósofo británico Nick Land, gurú de la «Ilustración Oscura» y teórico del white flight como secesión capitalista, ha sido desalojado esta mañana de su apartamento en el distrito central de Shanghái, después de que su casero, un fondo de inversión singapurense, triplicara el alquiler para convertir el edificio en un coliving para nómadas digitales que cobran sus sueldos en criptomonedas.
Land, de 63 años, abandonó el inmueble con una bolsa de basura llena de libros de H.P. Lovecraft y un póster arrugado de Margaret Thatcher. Visiblemente irritado, declaró a los medios: «Esto no es una gentrificación, es la manifestación dialéctica del capitalismo desatado. Yo lo celebro. La ciudad dona se traga a sus propios profetas. Es sencillamente hermoso».
Según testigos, el filósofo llevaba dos semanas sin agua porque la compañía municipal había desviado el suministro para alimentar el sistema de refrigeración de un centro de datos recién instalado en el edificio de al lado. Cuando un periodista le preguntó si esa carencia de servicios básicos no contradecía su defensa del libre mercado, Land respondió con una sonrisa críptica: «El mercado no tiene obligación de darte agua; el agua es un constructo social del establishment y de la Catedral. Bebe cripto».
A Nick Land se le ha atragantado la dona… y le ha provocado una indigestión
El teórico que dedicó páginas a celebrar el white flight como «voto con los pies» y a dibujar ciudades en forma de dona o donuts (centro vaciado y degradado, periferia privilegiada) ahora vive en un barrio donde los únicos blancos son turistas alemanes que confunden su puerta con el lavabo público. Pero el centro de Shanghái, lejos de estar degradado, es un parque temático para ricos donde los locales no pueden comprar ni un huevo. Land, que siempre afirmó que «cuanto peor esté el centro, mejor», ha tenido que mudarse a un estudio de 10 metros cuadrados donde comparte baño con tres programadores indios y un gato con serios problemas de ansiedad.
¿Qué es esto de la dona?
La dona o donuts es la imagen que Nick Land utiliza en un pasaje de «La Ilustración Oscura» para describir el desarrollo urbano de Estados Unidos: el centro se vacía, la periferia prospera. Land no inventa el término, pero lo convierte en una prueba de su tesis: la democracia fracasa, y el capitalismo inteligente huye.
Lo que describe es el white flight, el fenómeno sociológico de las décadas de 1950 y 1960 en Estados Unidos, por el que millones de familias blancas de clase media abandonaron los centros urbanos para refugiarse en suburbios financiados con hipotecas privilegiadas, dejando atrás cascos urbanos empobrecidos y mayoritariamente negros. El resultado fue una ciudad en forma de dona o donuts: un agujero degradado en el centro con una masa privilegiada alrededor.
Land lo celebra como una secesión silenciosa del talento frente a la ruina democrática. En la «Ilustración Oscura» nuestro filósofo escribe: «La desintegración social del centro urbano ha llevado al éxodo de los prósperos a los refugios suburbanos y exurbanos, produciendo un patrón grotesco e históricamente sin precedentes de un desarrollo del estilo ‘dona'». Y añade: «Como con cualquier migración pre-fundación, lo que le da al white flight inescapable relevancia es su carácter sub-político: completa salida y nada de voz.»
El problema es que Land se ha quedado anclado en 1960, porque el mundo urbano ya no es ese. A día de hoy, el fenómeno principal ya no es tanto la huida al suburbio como la gentrificación: los centros se llenan de turismo, airbnbs y cafés de especialidad, los precios se disparan, los supermercados cierran para dar paso a tiendas de souvenirs, y los pobres son expulsados sin hacer ruido. La dona ya no es un agujero vacío: es un parque temático para ricos de todo el mundo.
Land vende sus ideas como un pensamiento que viene del futuro, pero sus ejemplos son de hace más de medio siglo. Si sus ideas vienen del futuro, y en ese futuro lo único que hay es la muerte, ¿estamos entonces ante las ideas de un zombi que muerde un donuts caducado?
Tremendas declaraciones para la posteridad
Desde la azotea de su nuevo hogar (un estudio con vistas a un horno de cremación), Land aseguró: «Mi desahucio es la prueba definitiva de que la democracia ha fracasado. Si el capitalismo me expulsa a mí, imagina lo que hará con los pobres. Es todo un triunfo. Por cierto, ¿alguien tiene WiFi? Necesito tuittear esto antes de que me corten la luz».
El filósofo, que en los 90 teorizó sobre la singularidad tecnológica como fin de la humanidad, ahora sobrevive a base de fideos instantáneos y la energía de un cargador portátil. Cuando le recordaron que había propuesto la colonización de Marte como última huida de las élites, respondió: «Marte está gentrificado; Elon ya puso un Starbucks allí. Prefiero quedarme aquí, en el agujero de la dona, observando cómo el capitalismo devora a sus propios sacerdotes».
En fin, parece que Nick se ha quedado sin Land.