Mark Zuckerberg, el hombre que ha conseguido que el Metaverso sea tan popular como una visita al dentista, ha vuelto a ser noticia. Esta vez no por perder dinero en mundos virtuales, sino por perder los papeles en el mundo real. El fundador de Meta ha presentado una demanda millonaria contra la cadena de ropa Kiabi, a la que acusa de «plagio sistematizado» de su imagen personal: la camiseta gris y los vaqueros de toda la vida han sido elevados a la categoría de obra protegida.
Según el escrito judicial al que ha tenido acceso Rizomáquina, Zuckerberg alega que desde 2004 viste exactamente igual, y que ese «uniforme de batalla» es su seña de identidad, tan reconocible como el flequillo de Justin Bieber, o los escándalos de su propia empresa y los experimentos conductuales ilegales llevados a cabo por Facebook. «He invertido miles de millones en I+D para encontrar el gris perfecto, ese que transmite que soy un robot con ansiedad social y que encaja perfectamente con el color de mi alma», declara el multimillonario en un vídeo filtrado. «Y ahora llega Kiabi y lo vende por 9,99 euros en talla XXL. ¿Pero qué se han creído?».
La demanda también señala a Carrefour y Alcampo, por si acaso, aunque el abogado de Meta, un tipo con gafas sin graduar, matizó: «La camiseta de Carrefour es de un gris más tirando a hueso, y la de Alcampo tiene un bolsillo mal cosido, pero queríamos cubrirnos las espaldas (guiño, guiño)».
Kiabi responde «Que se compre un jersey de lunares»
Desde la central de Kiabi en Francia no se han tomado la acusación muy en serio. Su portavoz, vestido con una camisa de rayas (para marcar diferencia), ha respondido con ironía: «Nosotros vendemos este conjunto desde los años 90, mucho antes de que ese chico saliera del cascarón con su sudadera de Gap. Si acaso, deberíamos denunciarle nosotros a él por apropiación de estilo. Que se compre un jersey de lunares y que nos deje en paz». Además, han anunciado que lanzarán una colección limitada llamada «Zuck off», con la camiseta gris y los vaqueros. En los anuncios promocionales ya se han visto eslóganes como: «Este look no es de nadie, ni siquiera de un tecnooligarca millonario».
El juez desestima la demanda: «No se puede patentar el fondo de armario de un friki aburrido»
El juez encargado, que vestía una camisa a cuadros, ha dictado un auto contundente: «Esto es más ridículo que el Metaverso. ¿Qué será lo próximo? ¿Demandar a Decathlon por copiar sus pantalones cortos?». Además, ha recomendado a Zuckerberg que gaste parte de su fortuna en un asesor de imagen, o al menos en una tienda de segunda mano. «Si yo veo a un tío con camiseta gris y vaqueros, no pienso en Zuckerberg, pienso en que se le ha estropeado la lavadora, o que ha hecho juntas las coladas de ropa negra y blanca».

La noticia ha provocado un tsunami de memes en redes sociales (qué paradoja), donde los usuarios han empezado a subir fotos con sus atuendos más mundanos bajo el hashtag #YoTambiénSoyZuck. Algunos han añadido gafas de sol y una sonrisa forzada para imitar al magnate, y otros han creado una petición en Change.org para que Kiabi incluya en sus bolsas la frase «No te vistas conmigo que te denuncio».
Al final en el Metaverso su avatar irá desnudo
Mientras la batalla legal se cocina, fuentes internas aseguran que Zuckerberg ha dado una orden a su equipo: todos los avatares de Horizon Worlds deberán llevar obligatoriamente camiseta gris y vaqueros, o serán expulsados al «mundo de los skins sin camisa». Pero fuentes cercanas nos cuentan que el propio Mark, en una reunión por Zoom, apareció con una sudadera negra. Al preguntarle por el cambio, respondió con su característica sonrisa de autómata: «Es una edición limitada para la demanda. La venderé en mi tienda online por 500 euros. Que se jodan los de Kiabi».
Y así, mientras los humanos siguen vistiendo como les viene en gana, el autómata de Facebook se prepara para su próxima batalla: registrar la patente del pantalón vaquero y, de paso, demandar a los vaqueros Levi’s por «inspirarse en su estilo juvenil». Pero eso lo dejaremos para otro capítulo de la serie «Cómo perder 1.000 millones en demandas absurdas mientras tu red social se muere inevitablemente».