El entramado conceptual del stellen heideggeriano
En un intento de acercarnos a algunos aspectos de lo que sería la técnica digital, una técnica que podemos entender como diferenciada de la técnica moderna en tanto que podría constituir un nuevo paradigma histórico, vamos a detenernos en algunos de los términos que Heidegger articula en torno a la raíz alemana stellen. Más concretamente, nos vamos a centrar en: Herstellen/ Darstellen/ Aufstellen, Gestell/ Bestellen/ Bestand, y Vorstellen. Lo que se pretende con esto es seguir el hilo semántico del “poner” (stellen) para mostrar como Heidegger distingue distintos modos de desocultamiento y, a partir de ahí, tratar de esbozar alguna hipótesis relacionada con lo digital.
Este procedimiento se puede justificar porque en el texto se hace explícito que el término Gestell “debe guardar al mismo tiempo la resonancia de otro ‘poner’, del que deriva” (Heidegger, 1954). Aquí se afirma que la Gestell no significa únicamente provocación, sino que está emparentada en esencia con otros modos de “poner” más propios de la póiesis –técnica antigua–. Vamos a ver entonces en qué consisten estos modos.
Herstellen, Darstellen y Aufstellen: el poner que deja aparecer
Cuando Heidegger se refiere a la técnica antigua como un modo de desocultar que “deja aparecer” y “trae algo a la presencia” –her-von-bringen–, introduce los términos Herstellen, Darstellen y Aufstellen. Herstellen se utiliza habitualmente para producir o fabricar, mientras que Darstellen significa exponer, representar, mostrar o retratar. Si atendemos a su origen etimológico, Darstellen se puede traducir literalmente como “poner-allí”. Finalmente, Aufstellen significa erigir, instalar y poner en pie. En cualquier caso, lo central aquí es el modo en que Heidegger los sitúa dentro de la póiesis: los tres términos funcionan juntos en un modo de desocultamiento en el que algo llega a aparecer de un modo respetuoso:
“La palabra «poner» [stellen] mienta en el título dispuesto [gestell] no sólo el provocar; debe guardar al mismo tiempo la resonancia de otro «poner», del que deriva; a saber, de aquel reponer [herstellen] y exponer [darstellen] que deja aparecer, en el sentido de la póiesis presente en el desvelamiento. Este reponer producente, por ejemplo, el erigir [aufstellen] una estatua en el recinto del templo, y el ahora meditado establecer provocante son, por cierto, fundamentalmente distintos y, sin embargo, están emparentados en la esencia. Ambos son modos del desocultar, de la aletheia” (Heidegger, 1954).
Aquí vemos la diferencia que establece entre dos sentidos distintos del “poner”. Por un lado, está aquel poner propio de la póiesis que trae algo a la presencia y lo deja aparecer, y por otro, tenemos el poner provocante que caracteriza a la técnica moderna. Heidegger especifica que ambos modos están emparentados pero son fundamentalmente distintos. En este sentido, la Gestell conserva la resonancia de aquel otro stellen, aunque su modo de desocultamiento sea radicalmente distinto. Con el ejemplo de la estatua erigida en el templo, vemos que para Heidegger tanto Herstellen como Darstellen y Aufstellen funcionan como una unidad dentro de la póiesis en la técnica antigua, una unidad que pertenece a un modo de desocultar y que no comienza por exigirle a lo real que se presente como un fondo de reserva disponible.
Gestell, Bestellen y Bestand: la técnica moderna
Aquí ya podemos introducir la Gestell como el término central del texto sobre la técnica. Habitualmente, esta palabra en alemán se refiere a un armazón, un bastidor o incluso una estantería, como algo que sostiene piezas dispersas y las ordena en una estructura fija. Está compuesto por el prefijo Ge- que se utiliza para designar algo que está reunido o junto, y stell que significa poner o colocar. En el pensamiento de Heidegger, la Gestell se traduce como lo dispuesto, estructura de emplazamiento o armazón impositivo. La Gestell, como esencia de la técnica moderna, nombra el modo en que lo ente es reclamado y dispuesto de antemano para estar disponible, exigido y requerido. Es un desocultamiento provocante que se sitúa en contraste con el desocultamiento que trae a la presencia –her-von-bringen– más propio de la técnica antigua –póiesis–. Dicho de otro modo: frente al “traer” más respetuoso que caracterizaba a la técnica antigua, tenemos ahora un “poner” más agresivo en torno al que se define la esencia de la técnica moderna.
El término Bestand, por su parte, significa existencias o fondo de reserva en alemán, y es generalmente utilizado para referirse al stock de existencias en un almacén. En Heidegger designa el modo de ser específico de lo ente bajo la Gestell: algo que ya no vale por sí mismo, sino únicamente en la medida en que permanece calculable y disponible para su posterior uso. Ambos términos, Gestell y Bestand, se articulan a menudo mediante un tercero: Bestellen, que significa encargar, pedir o solicitar. Bestellen es el acto mediante el cual la Gestell convierte lo ente en Bestand, exigiéndolo y disponiéndolo para su aprovechamiento. Estos tres términos funcionan también como una unidad bajo la que se produce un mismo modo de desocultamiento: Gestell nombra el régimen que reúne ese poner provocante, Bestellen es el reclamar y ordenar que lo despliega, y Bestand designa directamente lo reclamado y ordenado bajo este régimen de desocultamiento. El ejemplo de la central hidroeléctica permite visualizar esta estructura: El Rin ya no aparece únicamente como un río, sino como algo provocado para proporcionar energía hidráulica. La naturaleza es así desocultada desde la posibilidad de ser solicitada y almacenada, quedando lo real inscrito en un horizonte de disponibilidad.
Vorstellen: la representación moderna
Llegados a este punto podemos introducir otro término que aparece varias veces conjugado en la versión alemana del texto: Vorstellen. Este verbo se traduce como imaginar, concebir, representarse mentalmente, poner algo frente a alguien o presentar a dos personas. Literalmente significa “poner-delante” y remite tanto a poner algo/alguien delante, como a ponerse algo/alguien delante mentalmente. Aunque aparece varias veces en La pregunta por la técnica (1954), en realidad este concepto se asocia más directamente con otro texto suyo:
“A diferencia de la percepción griega, la representación moderna tiene un significado muy distinto […] En este caso, representar quiere decir traer ante sí eso que está ahí delante en tanto que algo situado frente a nosotros, referirlo a sí mismo, al que se lo representa y, en esta relación consigo, obligarlo a retornar a sí como ámbito que impone las normas” (Heidegger, 1938).
En La época de la imagen del mundo (1938) Heidegger analiza el Vorstellen como uno de los rasgos más distintivos de la modernidad: es en esta época cuando lo ente en su totalidad llega a ser experimentado como una “imagen del mundo”. Esto no quiere decir tanto que exista una representación gráfica del mundo, sino que el mundo, entendido como lo ente en su totalidad, queda puesto ante el ser humano en la forma de lo representado. En este texto se percibe la crítica que hace Heidegger al sujeto cartesiano y al esquema sujeto-objeto: representar significa traer lo presente ante sí, ponerlo frente a uno y referirlo al sujeto que lo representa. Es así como en la modernidad el hombre ocupa una posición central respecto de lo ente, y se convierte en el sujeto de referencia desde el cual el objeto puede ser representado, medido y determinado. A partir de estos dos textos podemos establecer una relación entre Vorstellen y Gestell. Si bien no son el mismo concepto ni son equivalentes, podemos decir que ambos describen dimensiones relacionadas con el modo moderno de desocultamiento, y en este sentido comparten un mismo horizonte:
“Así, pues, cuando el hombre que investiga y considera, pone la naturaleza como recinto de su concebir, entonces está ya reclamado por un modo del desocultar, que le provoca a considerar la naturaleza como un objeto de investigación, hasta que el objeto desaparece también en lo sinobjeto de lo constante.” (Heidegger, 1954).
El Vorstellen, entendido como el poner algo ante sí mediante la representación y el concebir, queda integrado en un horizonte más amplio de desocultamiento: la Gestell. De este modo, la representación moderna se desarrolla en una dinámica de desocultamiento que provoca y dispone lo real para su investigación y disponibilidad. De ahí que Heidegger afirme que la física moderna tenga que resignarse a que su ámbito de representación venga “provocado por el imperar de lo dispuesto, que exige el establecimiento de la naturaleza como constante” (Heidegger, 1954).
Diferencias entre Darstellen y Vorstellen
A partir de lo anterior conviene hacer algunas precisiones con respecto al Darstellen y el Vorstellen. En un primer momento observamos que ambos términos se pueden traducir como “representar”, pero cada uno de ellos remite a un tipo de representación muy distinto y además Heidegger también los trata de un modo diferente. En cuanto a su uso habitual podemos marcar una primera diferencia: el representar del Darstellen remite a algo que quizá podamos entender como más externo, pues se utiliza para nombrar la representación de un papel en una obra, para presentar un argumento o una explicación, o para exponer y mostrar algo a través de una representación en un soporte físico –un dibujo, una pintura, una escultura–. Por otro lado, el Vorstellen habla de otro tipo de representación, que quizá pueda entenderse como más interno: además del uso habitual para nombrar el poner algo delante –presentar una persona a otra, colocar algo delante de alguien–, frecuentemente también se utiliza para representarse algo mentalmente, concebirlo, y literalmente ponérselo “delante de la mente”.
Dicho esto, también podemos resaltar una diferencia conceptual respecto al uso que hace Heidegger de ambos términos. El Darstellen que hemos visto en relación a la póiesis, se refiere fundamentalmente a un exponer o representar que participa en el aparecer de aquello que llega a la presencia. En este caso, la estatua erigida en el templo no se relaciona tanto con una representación mental de la cosa sino más bien con una representación materializada físicamente. Por su parte, el Vorstellen heideggeriano introduce directamente la estructura sujeto-objeto: aquello que se representa queda referido a un sujeto que lo tiene ante sí como un objeto de representación. Esta representación ya no consiste simplemente en hacer que algo aparezca, sino en asegurar su comparecencia dentro de un esquema cartesiano donde el sujeto juega un papel central y determinante. La diferencia entonces podría resumirse del siguiente modo: mientras que el Darstellen pone el acento en el “dejar aparecer”, el Vorstellen pone el acento en el “poner ante el sujeto aquello que aparece”. En cualquier caso no conviene interpretarlos como si un término sustituyera a otro en el tiempo, y quizá sea mejor entenderlos como dos modos diferentes que determinan la relación con aquello que aparece.
De la Gestell moderna a la Gestell digital
Tras esta definiciones y diferencias, vamos a tratar de analizar en qué medida se puede aplicar a lo digital el aparato conceptual que Heidegger utilizó para definir a la técnica moderna. En un primer momento podemos recuperar la relación entre Gestell, Bestellen y Bestand. Hemos visto que en la técnica moderna lo real comparece como aquello que puede ser reclamado, calculado, almacenado y distribuido. En el ámbito digital, parece producirse una ampliación de esta estructura de emplazamiento: ya no son sólo objetos físicos y recursos naturales los que pueden ser sometidos al cálculo, sino también determinadas dimensiones de la experiencia humana. En lo digital, cualquier hábito, preferencia, relación e interacción, puede ser registrado y tratado como dato, y esto puede entenderse como una ampliación y radicalización de los dominios de la Gestell. Podríamos hablar así de una Gestell digital, donde la materia prima ya no es tanto lo ente, la naturaleza o el objeto, sino el propio sujeto humano. En este sentido Heidegger ya lanzaba una advertencia:
“Tan pronto como lo desvelado no concierne al hombre ni siquiera como objeto, sino exclusivamente como constante, y el hombre en medio de lo sinobjeto no es más que el constanciador de lo constante, va el hombre sobre el borde más escarpado del precipicio; esto es, va hacia un punto en que él mismo no podrá ser tomado sino como constante.” (Heidegger, 1954).
En el caso de la central hidroeléctrica, el río era provocado para entregar energía hidráulica y quedar así inscrito en un marco de disponibilidad. Pero en el entorno digital, en muchas ocasiones nos encontramos con que aquello que debe entrar en este marco de disponibilidad, tiene que dejar una huella previa o algún tipo de registro dentro del propio sistema. Una búsqueda, una fotografía o una localización, deben adquirir previamente alguna forma de inscripción que permita entrar en los circuitos digitales de extracción y cálculo. Esto supone que la disponibilidad no se limita simplemente a algo que ya está ahí presente como recurso, si no que necesariamente hay algo que primero tiene que aparecer o ser expuesto, para posteriormente ser calculado, relacionado y utilizado. De este modo podemos esbozar una hipótesis: la Gestell digital supone una intensificación de la Gestell moderna, a la que se le pueden atribuir algunas diferencias. Por un lado, podríamos destacar la capacidad creciente de convertir en datos todo tipo de dimensiones de la experiencia humana, y hacer circular estos datos a una gran velocidad para volver a producir así nuevos datos. Por otro lado, vemos que el Bestand digital no está simplemente ahí, sino que necesita ser creado de algún modo. Esto le da un carácter mucho más dinámico ya que además, una vez ahí puesto, este Bestand puede ser continuamente procesado, relacionado, actualizado y puesto nuevamente en circulación. El Bestand digital se ve así como algo que nunca deja de aumentar, en una dinámica circular infinita y casi autorreferencial.
¿Un Darstellen digital?
Si como ya hemos dicho, determinadas dimensiones de la experiencia humana tienen que ser previamente registradas para entrar en los circuitos digitales del cálculo, parece que la exposición –Darstellen– adquiere ahora una importancia renovada en el entorno digital, especialmente en espacios como las redes sociales. Cuando un usuario fotografía su rostro, comparte su ubicación, publica un texto o registra cualquier actividad, ciertamente está mostrando y exponiendo algo. Pero el caso es que, bajo la Gestell digital, la exposición produce simultáneamente una inscripción, un registro en la máquina, que hace que algo pase automáticamente a formar parte un Bestand digital. Por lo tanto, la exposición no es simplemente algo previo ni simultáneo al cálculo, sino que constituye su condición de posibilidad: la Gestell digital necesita siempre, en este caso, de un Darstellen digital. En el ejemplo de la estatua erigida en el templo, una vez que el Darstellen era consumado el proceso de producción se detenía ahí y ya no quedaba mucho más por hacer, más allá de la reverencia o la pura contemplación. En cambio, en lo digital se produce una dinámica circular e interminable: una vez consumado el Darstellen, aquello que ha sido expuesto puede ser capturado como dato y sometido al cálculo. Estos datos son utilizados para configurar un entorno de posibilidades que, a su vez, provoca al usuario para producir un nuevo Darstellen, y luego otro, y luego otro. Explicado de forma más sencilla: en una red social cualquiera, un usuario comparte una fotografía o se detiene a leer un artículo, y el sistema, en base a aquello que ha sido compartido o leído, le devuelve una serie de contenidos que, en muchas ocasiones, lo provocan a producir un nuevo Darstellen, el cual alimenta a la máquina en una dinámica circular e infinita. Podemos ver aquí una provocación para la extracción de datos, que remite tanto al acto de provocación que deviene en autoexposición, como al acto de provocación producido por lo que ya ha sido expuesto por otros.
La expresión Darstellen digital puede describir entonces una paradoja: en el entorno digital, aquello que aparece como una simple exposición constituye también una operación de captura y cálculo por parte del sistema técnico. La cuestión se puede complejizar aún más si introducimos la relación con el Vorstellen. En cierto modo, podemos decir que en lo digital se produce una transformación en la relación sujeto-objeto: ya no se trataría únicamente de un sujeto humano que pone ante sí un objeto y lo refiere a sí mismo, sino de un sistema técnico que, a través del Darstellen digital del usuario, lo registra y lo incorpora a sus propios procesos de cálculo y representación. Se configura así un circuito exposición-captura-representación-cálculo-exposición que produce una proliferación de datos y objetos digitales en la que cada operación alimenta a la siguiente. De este modo, Darstellen y Vorstellen quedan funcionalmente integrados en un circuito en el que mostrar puede convertirse simultáneamente en ser registrado, y en el que lo registrado puede producir nuevas formas de representación y nuevas posibilidades de exposición. En lo digital, el Darstellen ya no expone únicamente un objeto sino también un sujeto, a la vez que el Vorstellen invierte su dirección tradicional: ya no es solamente el sujeto quien pone un objeto ante sí, sino que el sistema técnico se pone al sujeto ante sí mismo como objeto de representación y cálculo.
De este modo la relación sujeto-objeto queda radicalmente transformada al producirse relaciones entre objetos y sujetos en múltiples direcciones. En el espacio digital, el sujeto humano –si es que alguna vez existió– ha perdido completa y definitivamente aquella centralidad que en algún momento pudo ocupar dentro del espacio físico.